El fondeo de yates en la Ensenada del Esparto despierta las quejas de los vecinos

Bañistas y yates, a pocos metros en la Ensenada del Esparto. / A. Gil / AGM
Bañistas y yates, a pocos metros en la Ensenada del Esparto. / A. Gil / AGM

El concejal de Turismo encarga una inspección «por si se estuvieran produciendo daños en la posidonia»

ALEXIA SALASSan Javier

Con 2.600 metros de arena fina y aguas cristalinas, todos quieren bañarse en la Ensenada del Esparto. Los usuarios de esta playa, la única con bandera azul de toda La Manga, se quejan de que la acumulación de yates, que llegan a pasar el día y echan el ancla para bañarse en estas aguas tranquilas, va cada verano a más. A diario, la concentración de barcos de recreo resulta numerosa, pero durante los fines de semana los veraneantes hablan de más de 150 embarcaciones fondeadas frente a la costa. «Algunos respetan la línea de balizas que separa la zona de baño de la de libre navegación, pero otros no», protesta Nicolás José García, que reside cerca de la playa.

La mayor preocupación de los usuarios es, sin embargo, el perjuicio que el fondeo descontrolado está produciendo en los fondos marinos. «Están arando la pradera de 'Posidonia oceanica', como ha pasado en las costas baleares, donde ya están prohibiendo fondear a los barcos porque arrasan con la flora marina», explica José María Crespo, también bañista habitual y propietario de un piso en un edificio cercano. Y señala a «los restos de algas arrancadas que llegan a la orilla con el oleaje, mezclados con botellas y residuos. Más de 150 barcos en el mismo espacio tirando las anclas al fondo y arrastrando cadenas de 30 metros de largo terminan por hacer polvo la posidonia y todo lo que haya en el fondo», denuncia Crespo.

«Las anclas encallan en el fondo y arrancan todo lo que hay alrededor. Luego ves en la orilla las algas cortadas», explica Salvador Martínez, vocal de la Asociación Vecinal de Cultura, Deporte y Ocio de La Manga. Asegura que «decenas de barcos van y vienen y eso equivale a cientos de anclas alterando los fondos cada día».

Los bañistas señalan algunos barcos incluso de 35 metros de eslora que llegan a fondear en esta ensenada. Les preocupa que, con la crisis ambiental del Mar Menor y la pérdida de su pradera marina, los barcos salgan masivamente a pasar el día a las costas del Mediterráneo y este sufra las consecuencias de la masificación. La Comunidad habilitó cerca de allí unos fondeos flotantes ecológicos para evitar el daño que los surcos de las cadenas y la acción de las anclas estaban dejando en este entorno protegido, pero con el aumento del tráfico marítimo de recreo son ya solo un gesto simbólico. Ni el Mar Menor, con miles de barcos fondeados ilegalmente para evitar el gasto del alquiler de un punto de amarre, ni el Mediterráneo, cuentan con una regulación acorde a su valor ecológico. Tampoco hay un servicio de vigilancia que evite las conductas negativas de los navegantes, como el exceso de velocidad o la eliminación de residuos.

A media milla

Según el concejal de Turismo de San Javier, Antonio Martínez, «la zona donde fondean las embarcaciones en la Ensenada del Esparto no tiene posidonia. La pradera empieza más adentro, como a media milla de la costa», explica Martínez. El edil afirma que «ya hemos pedido a la Dirección General de Medio Ambiente que limite el fondeo en las zonas donde hay posidonia. Prohibir el fondeo es complicado, pero vamos a requerir a la Consejería para que haga una inspección en la zona, por si se estuvieran produciendo daños en la posidonia».

Aun así, Martínez descarta cualquier daño ambiental en este tramo de la costa a causa de la concentración de barcos, porque «se realizan frecuentes analíticas del agua con resultados excelentes».