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El último brindis por Manuel

El exedil y delegado sindical de UGT Manuel Leal Manzanera (c), con su característica barba, rodeado de su familia. A su derecha su mujer, Fina, con su hijo Manuel. A su izquierda, su hijo Alejandro y su hija Virginia. Todos sonrientes en una imagen cedida por sus familiares./
El exedil y delegado sindical de UGT Manuel Leal Manzanera (c), con su característica barba, rodeado de su familia. A su derecha su mujer, Fina, con su hijo Manuel. A su izquierda, su hijo Alejandro y su hija Virginia. Todos sonrientes en una imagen cedida por sus familiares.

Durante el funeral del exedil que perdió la vida en Molina a manos de un agricultor, se brindó con cerveza por algunos de sus logros, como impulsar la atención a los vecinos de las pedanías y el servicio de ambulancias

JORGE GARCÍA BADÍASAN JAVIER

La práctica habitual en política es 'saber nadar y guardar la ropa' para hacer carrera dentro del partido, pero Manuel Leal Manzanera no era un hombre de medias tintas. De otra manera no se entiende cómo en su etapa de concejal de Seguridad Ciudadana de San Javier, en la legislatura 2007-2011, cuando se desplazó a Madrid para reunirse con uno de los miembros del gabinete del presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a la cita con los bolsillos del pantalón por fuera y ante la cara de asombro de su interlocutor, le espetó: «Vengo con los bolsillos vacíos para que me los llenes con cosas para mi pueblo».

También puso en un brete a Rafael González Tovar, en su etapa de delegado del Gobierno, cuando un pirómano generó alarma social en la localidad porque había quemado los coches de varios vecinos. «Rafa, échame una mano que me están quemando el pueblo». Manuel no paró de presionar a la Delegación hasta que el pirómano cayó. El exedil del PSOE y secretario de acción sindical de la sección de agentes de seguridad de UGT que murió el martes tras recibir un disparo a bocajarro de un agricultor, siempre antepuso el interés general al suyo propio, al de su partido y su sindicato.

«Se entregaba a los demás y siempre estaba dispuesto a ayudar a quienes lo necesitaban», subraya emocionada Fina, su viuda. Valga como ejemplo cómo se jugó su puesto de secretario general de la Junta de Personal de la Comunidad Autónoma montándole una protesta a Carlos Collado, presidente regional. Collado no atendía la petición de los sindicatos de habilitarles una sala de reuniones, de manera que Manuel convocó la Junta de Personal en el despacho presidencial. Cuando el jefe del Ejecutivo autonómico entró y se encontró a los delegados sindicales captó el mensaje.

«No estaba conforme con lo que había y era un hombre que quería cambiar las cosas», rememora Manuel, uno de sus tres hijos. Y no habla en vano porque ya en tiempos de la dictadura de Franco «organizaba reuniones clandestinas en la huerta, a algunas de las cuales asistía Pepe Fuentes (padre de José Salvador Fuentes Zorita)».

En cuanto se legalizó la actividad sindical en España Manuel se afilió y pronto destacó por su labor sindical en el hospital Los Arcos donde trabajaba como celador. De hecho, acabó convirtiéndose en miembro de la ejecutiva federal de UGT con el histórico Nicolás Redondo. Manuel fue uno de los sindicalistas que estuvo detrás de la creación del actual cuerpo de Agentes de Seguridad de la Comunidad Autónoma.

Prueba de ello es que el pasado jueves, durante el entierro celebrado en el tanatorio de San Javier, asistieron decenas de compañeros muy afectados. Pero durante el responso Manuel volvió a dejar la impronta de su enorme personalidad, cuando la familia y algunos asistentes se pusieron a brindar con unas cervezas. «Siempre nos dijo que no quería misas ni flores, solo cerveza y comida para la gente. Era su deseo», explica su hijo.

Su último brindis movilizó al socialismo murciano (Rafael González Tovar, Rosa Peñalver, Ana Belén Castejón...), a delegados sindicales, colectivos en los que trabajó como un vecino más (Peña Euróscopo o la Asociación de Vecinos Barrio de Los Ríos), incluso sobrevoló el tanatorio la Patrulla Águila. Hasta sus enemigos políticos le dieron un último adiós. Fue el caso del edil del PP David San Nicolás con el mantuvo agrios debates en el Pleno porque Manuel Leal le sustituyó en el área de Seguridad Ciudadana tras ganar el PSOE las elecciones, pero San Nicolás no dudó en acudir al tanatorio a mostrar su respeto al trabajo del exedil.

Juan 'El del Campo' mató a bocajarro a Manuel porque no supo digerir que no volvería a explotar las tierras de la pedanía molinense de la Ribera de Molina tras haber sido adquiridas por la familia del exconcejal, pero aquel disparo no ha podido con la figura de un concejal que gestionó siete concejalías, que era capaz de revisar línea por línea las facturas telefónicas del Ayuntamiento, que logró construir el centro cívico de Pozo Aledo, que habilitó un servicio para atender a los vecinos de las pedanías e impulsó el servicio de ambulancias.

«Mi padre nos ha dejado sus vivencias, su interés por ayudar a los demás, por enseñar la importancia del servicio público y por ganarte la vida por ti mismo». Nada de enchufismo político. Su hijo Manuel, de 27 años, alterna su trabajo en el SAMUR San Javier con su labor sindical en CC OO; su hija, Virginia (33), y su hijo, Alejandro (19), trabajan en Consum. «Una tarea que me ha quedado pendiente con él es aprender todo sobre la huerta, mi padre mantenía todas las plantas de la familia, nació en el Carril del Badén de Murcia y su abuelo se lo enseñó todo». En el huerto en el que le arrebataron la vida de un disparo cultivaba productos que luego regalaba a sus familiares y amigos. Y cuando no llevaba nada en la capaza solía invitar a comer uno de sus sabrosos calderos. Manuel siempre hizo honor a su apellido y vivió siendo Leal a sus principios.

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