El juez decidirá si desaloja a los vecinos del Euromanga, que se niegan a abandonar los pisos

Un vecino camina junto al edificio Euromanga. :: A. Gil / AGM
Un vecino camina junto al edificio Euromanga. :: A. Gil / AGM
  • Cinco familias desoyen las advertencias sobre el riesgo de derrumbe de los balcones; «no tiene por qué pasar como en el Mónaco», alegan

El desalojo del edificio Euromanga I será decisión del juez. El Ayuntamiento informó ayer a un juzgado de San Javier sobre la negativa de las cinco familias residentes en la torre de la urbanización Castillo de Mar a abandonarlo cuando la Policía Local se presentó ayer de nuevo con la notificación. Ni el desalojo del edificio, ni el perímetro de seguridad de 20 metros que ha fijado el arquitecto municipal para garantizar la seguridad de los vecinos y también de los viandantes, han sido posibles ante la resistencia de los vecinos. Solo el responsable del local comercial que funciona en el bajo acató la orden municipal de precinto, no sin antes sacar sus ordenadores del establecimiento.

El concejal de Urbanismo de San Javier, Antonio Luengo, reiteró ayer la necesidad de la medida, al menos hasta que «se nos presente un informe que certifique que no hay daños estructurales, realizado por un técnico competente». «Por supuesto que hay riesgo», reiteró el edil, quien ofreció a las familias «tres soluciones alternativas: ayudarlas en los desplazamientos y realojo en viviendas de familiares, o bien alojarlas en la residencia de Pozo Aledo o en un piso de Cáritas en La Ribera».

El Ayuntamiento justifica la medida por el riesgo de derrumbe de los balcones, que motivó la petición de desalojo por parte del arquitecto municipal. «Fue la comunidad de propietarios la que comunicó al Ayuntamiento el estado de los balcones, adjuntando un informe técnico y un estudio de laboratorio de reconocido prestigio», explica el concejal de Urbanismo.

Para los vecinos es, sin embargo, «una valoración subjetiva y alarmista», explica Miguel Blanco, uno de los propietarios. Cree que «el arquitecto que ha hecho el informe vio lo ocurrido en el Mónaco, pero eso no quiere decir que pase lo mismo», asegura en referencia al desprendimiento el pasado diciembre de cuatro balcones en el edificio de la misma urbanización.

Considera que «la directiva solicitó el informe por miedo y nos han presentado tres presupuestos de 900.000 euros casi iguales, una barbaridad». «No queremos hipótesis alarmistas; ya si se contrasta, haremos las obras necesarias», insiste el propietario, quien advierte de que «nuestros problemas no se solucionan echándonos, porque aún no ha habido accidentes». Asegura que «ya estábamos reparando aristas, picando y repasando el hierro de las esquinas de los balcones».

Apuntalar sin vaciar

Han encargado un informe alternativo al arquitecto Antonio Pascual, también propietario del Euromanga. El experto propone al Ayuntamiento «apuntalar los balcones con dos líneas de puntales cada uno y que nos dejen; yo pongo mi cabeza», afirma. Sobre el posible riesgo de los voladizos, Pascual responde que «si el edificio fuera mío, este verano lo pasaría sin andamios ni puntales, porque no veo riesgo, pero como hay gente, pues lo apuntalaría».

El arquitecto desmarca el estado del Euromanga del derrumbe de los balcones del Mónaco. «Se derrumbó por mala dirección y ejecución de obra y por deficiencias en la seguridad, pero en el Euromanga solo he visto alguna armadura un poco oxidada», afirma Pascual, quien asegura que realizará su informe «cuando me lo encargue la junta de propietarios y haya visto el informe técnico». Sobre la posible intervención del juzgado en el desalojo del Euromanga, añade que «ya hemos buscado a un abogado».

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