La 'Águila' tiene alas de mujer

Un compañero le lanza a Rosa García-Malea un cubo de agua en su 'bautismo'.
Un compañero le lanza a Rosa García-Malea un cubo de agua en su 'bautismo'. / Patrulla Águila
  • La capitana Rosa María García-Malea se convierte en la primera fémina que es piloto de la patrulla acrobática del Ejército del Aire

La almeriense Rosa María García-Malea se ha convertido en la primera mujer en entrar a formar parte de la prestigiosa Patrulla Águila, el grupo de vuelo acrobático del Ejército perteneciente al 794 Escuadrón de la Academia General del Aire (AGA) de San Javier. Un nuevo hito en una carrera militar pionera, ya que también se convirtió hace diez años en la primera fémina que pilotó un avión de combate F-18 en España.

Desde la cuenta oficial en Twitter de la Patrulla Águila se dio ayer la bienvenida a la capitana, una incorporación que calificaron de «histórica». En las fotos que acompañan al 'tuit' se reflejó el 'bautismo' simbólico que recibió de manos de los componentes de la formación.

Rosa Malea, como la llaman sus compañeros, estuvo destinada en la Base Aérea de Zaragoza, tras cinco años de formación en la AGA, donde después ha sido instructora.

«Siempre deseé ser piloto», reconocía a 'La Verdad' pocos días antes de recibir su despacho como teniente en julio de 2007 en San Javier. Con el paso del tiempo ha visto cumplido sus sueños, desde que empezó a desearlos en su tierra natal, donde miraba al cielo para ver los aviones. Una joven alférez que por entonces ya advertía de que «me llama mucho la atención la Patrulla Águila y no me importaría formar parte de ella en el futuro». Un reto que ahora se ha hecho realidad.

Alejada del prototipo imaginable al mando de un avión de combate, esta joven andaluza -de carácter tímido-, con una estatura de 1,70 y de complexión delgada, decidió dirigir su carrera hacia la especialidad de caza, «a lo máximo que puede aspirar un piloto», según sus propias palabras.

Tercera de cuatro hermanas y de un padre dedicado a la banca y una madre a la docencia, esta militar treintañera ingresó en la Academia General del Aire el 2 de septiembre de 2002. Desde entonces, los cielos que cubren el Mar Menor han sido testigo en incontables ocasiones de su destreza para volar. A partir de ahora, lo será igual, pero con el valor añadido de hacerlo desde el corazón de la Patrulla Águila.