La cosecha de alcachofa llega a 90.000 toneladas pese a los efectos de las inundaciones

La consejera Martínez-Cachá, ayer, corta alcachofas en una parcela del Campo de Cartagena.
La consejera Martínez-Cachá, ayer, corta alcachofas en una parcela del Campo de Cartagena. / CARM
  • El cierre de los pozos irregulares en el Campo de Cartagena frena las expectativas de la hortaliza que «más agua necesita»

No hay otra como ella en el campo murciano. Lo da todo de los meses de noviembre a mayo, con cortes diarios y mañaneros de coronas prietas y sabrosas, pero a cambio pide más agua que cualquier otra hortaliza. Sobre todo, trae de cabeza al agricultor desde su plantación en julio hasta el primer colmo, en el tardío otoño.

«No hay otra hortaliza que necesite más agua, sobre todo en esos cinco meses en que no recoges nada y las temperaturas son altas», comenta el investigador del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida), Cesáreo Vera. Por eso los productores no solo celebran el primer colmo -la recogida inicial en noviembre- sino el colofón, 'el colmo de los colmos', como han llamado al segundo corte del final del invierno, aunque apurarán la cosecha hasta los calores de mayo, que hacen florecer en lila esa corola que cada vez se aprecia más en las cocinas.

Para fomentar el consumo y divulgar sus cualidades gastronómicas y medicinales, útil para molestias digestivas, disfunciones del riñón y la anemia, la diabetes o la gota, ha comenzado a funcionar la Asociación Alcachofa de España. Integrada por agricultores, empresas hortofrutícolas, industria transformadora, entidades y empresas afines, promociona la alcachofa nacional, mayoritariamente de la variedad Blanca de Tudela. «Nos gusta más la pequeña y clara, no la que consumen los franceses, grande y 'pelúa'», comentaba ayer un agricultor en este festejo de la última cosecha de la temporada.

La asociación eligió como madrina del colmo a la consejera de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, Adela Martínez-Cachá, que pisó el bancal para cortar alcachofas con los alcaldes de la comarca del Campo de Cartagena, donde se produce el 40% de las 90.000 toneladas que se recolectarán este año en la Región, equivalentes al 45% de la producción nacional, que a su vez es la segunda de Europa y la tercera del mundo.

La cosecha murciana se destina «en un 40% a la venta en fresco y el 60% a la industria de conserva y de congelado», explicó el presidente nacional de la asociación, Antonio Galindo, productor de San Javier.

Para la consejera, «sigue siendo una campaña aceptable a pesar de que se ha perdido el 20% con las inundaciones». Este cultivo tradicional del campo de Cartagena «ha generado un tejido muy importante, muchos puestos de trabajo y una alta probabilidad de crecimiento», señaló Martínez-Cachá.

Crecer avivando el consumo es el objetivo de Alcachofa de España, ya que «se consume por cercanía, de modo que la mayor parte se queda en las zonas de producción», según explicó Galindo, cuya intención pasa por expandir la marca «uniendo la sinergia de las cinco zonas productoras de España, desde Tudela a las zonas mediterráneas como Benicarló, la Vega Baja, Murcia y, ya en temporada veraniega, la de las tierras altas de Granada».

Cuando se solapan las últimas cosechas del calendario de la alcachofa, los precios que en origen alcanzan en pleno invierno los 80 céntimos, empiezan a flaquear, haciendo realidad uno de los peores fantasmas del agricultor.

En tempura y cremas

Otra amenaza, «el problema del agua, sobre todo en el campo de Cartagena, ya nos hizo reducir la plantación el pasado verano entre un 30% y un 40%, pero este año la mantendremos», explica el ingeniero de Producción de Agrícola Galindo, Pablo Galindo. El productor destaca esa «tendencia a la baja del cultivo por la fuerte demanda de agua, por el encarecimiento de los fitosanitarios y de la mano de obra», aunque los agricultores reconocen el tirón del consumo, que les anima a mantener para la próxima plantación de julio las mismas extensiones que el pasado año a pesar de que la escasez de agua se mantiene como una amenaza permanente, y las desalobradoras privadas siguen selladas.

El equipo de alumnos del cocinero Antonio Pellicer, de la Escuela de Hostelería de La Flota, demostró los infinitos trajes culinarios de la alcachofa, con delicias en tempura, cremas de alcachofa con gamba roja y alcachofas albardadas con tocino ibérico. Para el final dejaron las alcachofas rellenas con rabo de toro y el arroz con verduras en el que reinaba la hortaliza reina por un día.