Sobresaliente para Los Rebeldes

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Los escolares disfrutaron de la actuación en directo, ayer, de Los Rebeldes en el colegio. / A. Salas

  • Una alumna de Nuestra Señora de Loreto completa su trabajo de Música llevando a clase a la banda de Carlos Segarra

El rock and roll progresa adecuadamente. Este curso se llevará una nota suprema estampada en el expediente de la alumna Verena, quien para completar su trabajo de Música se llevó al cole a Los Rebeldes. «Cuando me dijo que si podía traerlos a tocar para completar su trabajo, yo pensé 'pobrecica'», contaba ayer risueño José Antonio García, profesor del colegio Nuestra Señora de Loreto de Santiago de la Ribera. No sabía que la inocente escolar tenía un abuelo roquero, Chris González, amigo y representante de la mítica banda barcelonesa, que se presentó ayer en cuerpo y alma de rockabilly en el salón del colegio ante un público de alumnos motivados y profesoras entregadas a la causa.

El líder de Los Rebeldes, Carlos Segarra, sombrero tejano, voz granítica, influencia de tantas bandas posteriores que le surgieron como clones, se entregó ayer a su público más tierno y más menudo para inocularles el gusanillo del rock. Empezó su culto al antiguo testamento roquero con un blues ligero y pegadizo, el 'Got my mojo working', que popularizó el gran Muddy Waters, y fue rezando a todos sus santos, desde Elvis a Chuck Berry y la Creedence hasta llegar a sus propios hitos, que los alumnos corearon como la cantera que son de la siguiente generación festivalera.

Antes de cada tema, Segarra iba exponiendo el origen y la evolución del rock convirtiendo el concierto en una clase magistral de Música para la que contó con un compañero de lujo, el guitarrista murciano Santiago Campillo, en discreto segundo plano que por momentos irradió su magnetismo y ese elocuente guitarreo que no solo reparte técnica sino talento visceral con su Stratocaster fabricada para él a imitación de la de Rory Gallagher. «Esto es hacer cantera y en la Región hay mucha afición», comentaba recién aterrizado de Texas, donde ha tocado con Buddy Whittington y se ha regalado una Telecaster nuevecita, además de comer y beber bien. «Hay que vivir», sugería con una flema tan propia como sus bucles.

El cantante y el guitarrista son reincidentes en eso de juntarse a tocar. «Quedamos para delinquir. ¿Ves, ahora somos del Ampa?», se reía Segarra. «A esos padres que se zurran en los campos de fútbol sí que habría que detener». En su 'vueltaalcole', Campillo recordó que fue un alumno modoso en el colegio José Antonio de Vistabella. «Mi primera guitarra eléctrica la tuvieron que pedir fuera porque el rock era como algo diabólico. Mi padre se arrepintió».

Su segundo disco en solitario, 'Viviremos del aire', tiene ya un pie fuera. «Vivo un momento muy bonito tocando y cantando rock a mis 50 años», contaba de su nuevo vástago, amamantado con rock urbano. El concierto acústico del 'cole', en el que el batería Wichy de Mora tuvo que conformarse con un cajón para dar el fondo rítmico dado lo inusual del escenario, no se le olvidará a Verena. «Es su día, hoy es princesa», decía su abuelo. Tampoco podrán olvidarlo las compañeras de trabajo de la escolar, Aroa y Carmen María, ni el resto de los alumnos que emocionaron a Segarra con sus carteles en la ventana que clamaban 'Viva el rock'.

Uno de los momentos más divertidos de la actuación se vivió cuando los escolares cantaron y corearon al unísono los temas 'Mediterráneo' y 'Bajo la luz de la luna', con la chuleta de la letra. Los que no necesitaron ayuda fueron los miembros del claustro de profesores: «Nos las sabemos, son de nuestra época».