Un envío de vida desde San Javier al desierto

Miembros del Rotary Club Mar Menor, con las semillas donadas al pueblo saharaui que recogió Teresa Postigo, tercera por la derecha.
Miembros del Rotary Club Mar Menor, con las semillas donadas al pueblo saharaui que recogió Teresa Postigo, tercera por la derecha. / RCMM
  • Rotary Club Mar Menor ha donado semillas hortícolas a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui para plantar 400 huertos en el campamento de Tindouf

Ya están en camino. Semillas de tomates, pimientos, zanahorias, remolacha y otras hortalizas que germinarán, brotarán y serán recolectadas en los campamentos argelinos de Tindouf, donde viven más de 20.000 refugiados saharauis huidos tras la ocupación marroquí de sus territorios. Aún tardarán unos 10 días en llegar a las arenas del desierto argelino, ya que la furgoneta enviada por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, con sede en San Javier, tendrá que recorrer 1.800 kilómetros hasta Tindouf, con tortuosos tramos a través del desierto, después de desembarcar en puerto argelino.

Estas semillas de esperanza han sido donadad por el Rotary Club Mar Menor y permitirán mejorar la alimentación y la calidad de vida de 400 familias, que habitualmente se nutren tan solo de legumbres, arroz y pastas que les proporciona la ayuda humanitaria de distintas organizaciones internacionales. "El hecho de poder echar unos pimientos y unos tomates al arroz ya es una mejora", explica Teresa Postigo, de la Asociación de Amistad y Solidaridad con el Pueblo Saharaui. Teresa, quien conoce bien los campamentos, asegura que "ya había 400 huertos funcionando pero las últimas inundaciones arrasaron muchos, sobre todo porque allí todo está hecho con barro, también las vallas de los huertos, que tienen que hacer para protegerlos de las cabras y del siroco, ese viento del norte que llega a velocidad de huracán por el norte de África.

"Esta iniciativa es una más de las que realiza este club rotario en su afán para mejorar la sociedad que le rodea y el mundo", explica Charo Albacete, de Rotary Club Mar Menor.

Las nuevas semillas permitirán recuperar los cultivos destinados sobre todo al autoabastecimiento. "No es solo por la alimentación, es que estos huertos los cuidan las mujeres, que encuentran este aliciente y mejora su día a día", cuenta Teresa. Si el desierto evoca de inmediato la escasez de agua, Teresa no tarda en sacar del error a quien no conoce la zona. "Las condiciones con duras, pero el Sáhara está sobre una enorme bolsa de agua. En algunas zonas encuentran agua con solo cavar dos o tres metros", asegura. Este agua algo salina -"que no te quita la sed y además es poco recomendable para beber", aclara- garantiza al menos el riego de los huertos.

Este proyecto en el que la Asociación de San Javier lleva trabajando desde 2004, volverá a brotar en el desierto a manos de las mujeres saharauis. Teresa explica que "son ellas las que se ocupan de la organización de la ciudad, son las que integran el Consejo de la daira (la unidad administrativa territorial) y del reparto de alimentos. Muchas están también en el frente, como los hombres, y quitando minas antipersona".