Unos Reyes Magos entre el Barroco y el misterio oriental

La obra de Murillo sobre la fachada de la parroquia de San Francisco Javier en la noche de Reyes
La obra de Murillo sobre la fachada de la parroquia de San Francisco Javier en la noche de Reyes / A. Salas
  • Un espectacular montaje de imágenes, música y fuegos artificiales llenó de magia la plaza de España de San Javier

Más magos que nunca, los Reyes de Oriente dejaron mudos y sin parpadear a los numerosos niños y adultos que llenaron la plaza de España de San Javier en la víspera de su fiesta. Un cortejo rodeado de un misterioro halo oriental se abrió paso hasta encontrarse con un vistoso y original montaje visual que homenajeó a Murillo en el 400 aniversario del nacimiento del pintor barroco.

Habían desembarcado en la orilla de Santiago de la Ribera, como cada año rodeados de antorchas y familias que los esperaban con ilusión. En el Belén marinero entregaron al Niño los tradicionales regalos de incienso, oro y mirra, pero poco después se hicieron ver en la plaza de España de San Javier entre multitudes.

Las familias, pequeños y mayores, disfrutaron de un espectáculo de fuegos artificiales y música alrededor del Belén de España. El cortejo partió desde el Conservatorio a las 20 horas, al tiempo que empezaba el espectáculo en la plaza de San Javier.

Este año sus Majestades estuvieron encarnados en tres artistas, el escultor murciano Nicolás de Maya bajo la corona de Melchor, el escultor Juan José Quirós como Gaspar y Anthony como Baltasar. El Cortejo Real avanzó hacia la plaza de España con auténtico aire oriental, como debió ocurrir en la historia bíblica. En cabeza abría paso el pintor Murillo saludando al público, y tras él, un disparador de fuego que llenó de misterio y teatralidad el cortejo real.

Tres estandartes orientales escoltaron a las 20 bailarinas de la Escuela Municipal de Danza, que dieron movimiento al desfile, en el que avanzaban cuatro personajes orientales portando un palanquín babilónico repleto de regalos. A su espalda, la banda de música interpretó marchas moras para abrir paso a los tres Reyes Magos a caballo entre los aplausos de los niños.

En la plaza de España, el espectáculo comenzó con las voces de un tenor y una soprano en el balcón consistorial, que dió paso a una intensa nevada sobre las cabezas del público. En la fachada de la iglesia, se proyectaron cuadros de Murillo como la famosa y bella Epifanía, mientras la voz del concejal de Cultura, David Martínez, narraba la relación del pintor barroco con los Nacimientos. De pronto la plaza de España se cubrió con un universo de estrellas, de las cuales una creció hasta guiar a los Reyes al portal del Belén de España, que se iluminó con una corona enorme de fuego en todo su perímetro.

Tras entregarle al Niño los regales tradicionales, los Reyes subieron al balcón del Consistorio para recibir de manos del alcalde la llave mágica que abre todas las casas de San Javier para que puedan dejar los regalos a lo largo de la noche. "Si es posible, prefieron que me dejéis esta noche un plato de paella, en vez de agua para los camellos", bromeó Baltasar desde el balcón, como broche final de un espectacular preludio de la noche más mágica del año.