La prohibición de la pesca con caña en el canal del Estacio no frena a los furtivos

Numerosos pescadores, en uno de los flancos del canal del Estacio.
Numerosos pescadores, en uno de los flancos del canal del Estacio. / L. G.
  • La nueva normativa, que impide las capturas en esa zona de La Manga, apenas influye ante la presencia masiva de pescadores durante el mes de noviembre

Es como un ritual que se repite año tras año durante la primera mitad del mes de noviembre. Ni siquiera este año, con prohibición expresa de pescar en el canal del Estacio de La Manga, cientos de pescadores furtivos dejan de llegar desde todos los puntos de la Región y la provincia de Alicante en busca de capturas masivas de dorada, apostados con cañas en sus flancos. Desde la madrugada hasta bien entrada la noche, no hay horarios.

Son fechas en las que decenas de miles de doradas cruzan este canalón de agua entre el Mar Menor y el Mediterráneo para desovar, y en su tránsito, caen por kilos -o como moscas- en los anzuelos de los pescadores.

Y también como una suerte de costumbre, uno o varias personas vigilantes, situadas en zonas de visión estratégica, se encargan de alertar de la llegada de las patrullas de la Guardia Civil y la Policía Local de San Javier. Otro momento para la antología es aquel en el que, al grito de «agua», los pescadores, como centellas, a la carrera, recogen sus artes, se introducen en los coches y abandonan las orillas del canal para evitar ser sancionados. Si son «cazados», los pescadores se quejan de que les están imponiendo la máxima sanción dentro de las infracciones leves, «200 euros, cuando la mínima es 60».

Hasta la fecha, estos pescadores, que en muchos casos reconocen no poseer licencia para pesca recreativa con caña desde tierra en aguas interiores, argumentaban que en El Estacio, conforme a la normativa vigente, no ha estado nunca prohibida la pesca de esta modalidad. Aducían que este brazo de agua no puede ser considerado estrictamente 'un canal navegable' de los que la legislación impide la pesca en él, «porque su calado es insuficiente para muchas embarcaciones, y por lo tanto, no pueden transitar por él».

Una argumentación «ambigua» que ya ha disipado una normativa específica recientemente aprobada por la Comunidad Autónoma (decreto 72/2016, de 20 de julio) por la que se regula la pesca marítima de recreo en las aguas interiores de la Región. En ella, se menciona expresamente que está prohibido pescar con caña «en el canal del Estacio de La Manga del Mar Menor, que incluye todo el área comprendida entre la bocana de acceso del Mediterráneo (inicio del dique de abrigo de Levante -inicio del muelle perpendicular a costa-), hasta la bocana del Mar Menor».

50 kilos de doradas

Pese a los contratiempos -prohibición taxativa y las batidas por parte de Guardia Civil y Policía Local- la mayoría de estos pescadores vuelven a sus puestos tras ver pasar el peligro. Lo tienen claro: «No hay tiempo que perder, hay miles de doradas nadando en el canal». Como colofón al fin de una jornada, los más afortunados han llegado a pescar ejemplares de más de un kilo y los más perseverantes han llenado bateas con más de cincuenta kilos de dorada.

Fuentes de la Consejería de Agua y Agricultura reconocieron a 'La Verdad' que pese a la «claridad y contundencia» de los aspectos que recoge la nueva normativa, «es muy difícil acabar con estas prácticas». En el Estacio, esta pesca ilegal lleva aparejado un perjuicio para el ecosistema, «puesto que se capturan doradas que llegan en masa a desovar».

Por lo demás, la Consejería recuerda que además de la prohibición específica referida al canal del Estacio «la pesca recreativa está prohibida en reservas marinas, canales navegables y de acceso a los puertos, canales balizados y en sus desembocaduras, y zonas marítimas de tránsito de las especies».

Asimismo, destacan que las capturas de esta pesca recreativa, «siempre que sea autorizada y con licencia, se tiene que destinar al autoconsumo, pero no a su venta». Las infracciones en materia de pesca de recreo pueden ser leves, «con apercibimiento o multa de 60 a 200 euros»; graves, con «multa de 201 a 3.000 euros»; y muy graves, «de 3.001 a 60.000 euros».