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«El sospechoso no deja de realizar quiebros y derrapes a gran velocidad»

Una patrulla de la Policía Local, junto al coche robado.
Una patrulla de la Policía Local, junto al coche robado. / LV

La Policía Local de San Javier detiene a un ucraniano tras robar un todoterreno, conducir en dirección contraria y meterse por la playa

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Llegó a conducir a 170 kilómetros por hora por la autopista AP-7 y a circular en sentido contrario por la avenida Virgen del Mirador. Todo ello para tratar de dar esquinazo a las patrullas de la Policía Local de San Javier que le perseguían por el robo de un Toyota Land Crusier, de alta gama, propiedad de un vecino de Alcantarilla. El ucraniano Orest K., de 32 años, vendió muy cara su libertad a pesar de verse acorralado, tal y como refleja el atestado policial: «El vehículo no deja de realizar maniobras evasivas, quiebros de dirección y derrapes a gran velocidad por todas las vías».

La persecución se inició cinco minutos después del robo, sobre las 5.20 horas de la madrugada de ayer, cuando el Centro de Coordinación Operativo de Emergencias Municipales (Cecopal) alertó de la sustracción en la calle Virgen de la Caridad. Una patrulla se cruzó con el todoterreno sospechoso por la avenida Pinatar, y trató de que se detuviera, pero este «inició la huida a toda velocidad».

Orest K., intimidado por las dos patrullas que se sumaron a la persecución, salió del casco urbano adentrándose en la AP-7. El supuesto ladrón no se deshacía de los vehículos policiales y abandonó la autopista hacia el centro comercial Dos Mares, atravesando la RM-F24 a 100 kilómetros por hora, hasta adentrarse en Santiago de la Ribera, donde puso en riesgo la vida de otros conductores y peatones, según el atestado.

«A lo largo de la avenida del Mirador adelantó a varios vehículos en dirección contraria, estando a escasos centímetros de provocar varios accidentes». Una vez más volvió a sobrepasar ampliamente el límite de velocidad del casco urbano, al conducir a 90 kilómetros por hora, e incluso circuló «en sentido contrario por la avenida Virgen del Loreto». También se adentró con el todoterreno por la avenida de Colón, «circulando a gran velocidad por todo el paseo marítimo, de uso exclusivamente peatonal».

Un grupo de jóvenes tuvo que salir corriendo para evitar ser arrollados. En ese momento tenía ya a todos los agentes del turno pisándole los talones. De hecho, el atestado refleja que un indicativo trató de abortar la fuga poniendo como barrera su coche patrulla y uno de los policías casi termina atropellado. «En ese momento, sintiéndose acorralado, el conductor accedió a la arena, continuando la huida a toda velocidad por la zona de playa».

Lesionó a tres agentes

El sospechoso trató de despistar de nuevo a la Policía Local abandonando el Toyota en la calle Gascón. Salió corriendo y se escondió en una vivienda, tras saltar una valla, pero un policía le descubrió. Orest trató de huir por la calle Cánovas del Castillo y ni siquiera el grito de uno de los agentes -«¡Policía, manos arriba, tírese al suelo!»- le frenó y acabó forcejando con ellos. Minutos después lograron reducirle y ponerle las esposas.

Al detenido se le intervino una linterna y un objeto que usaba para romper las lunas de los vehículos. Fue puesto a disposición de la Guardia Civil por supuestos delitos de robo, conducción temeraria y resistencia a la autoridad por lesionar a tres funcionarios.

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