Siete policías locales se harán la prueba de la tuberculina por un servicio con un infectado

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

«Existe incertidumbre». De esta forma el secretario de Administración Local de CC OO, Miguel Alcaraz, resumió ayer el sentimiento que invade a los siete policías locales de San Javier que desarrollaron dos servicios con un ciudadano rumano, diagnosticado de hepatitis y de tuberculosis activa. «No es fácil que se contagien, pero hay dudas y se someterán a la prueba de la tuberculina», avanzó el dirigente sindical.

El primero de los servicios se produjo en el centro de salud, cuando este rumano, aquejado de una intoxicación etílica, según fuentes policiales, «empezó a comportarse de forma violenta, causando molestias al personal médico». Dos agentes acudieron al citado centro y, «tras ser atendido en la consulta, el hombre recibió el alta». Horas después, la Policía Local recibió un aviso de La Manga, «sobre la presencia de una persona tirada en el suelo, en el Zoco, en estado ebrio». Dos patrullas fueron a la zona y se encontraron con el mismo hombre, al que trasladaron a su casa.

Posteriormente trascendió el historial clínico de este individuo. «Estamos disgustados con la actuación del médico porque ese hombre estaba diagnosticado de hepatitis y tuberculosis y debería haberle dicho a los agentes que empleasen una mascarilla por seguridad», critica Alcaraz. El Servicio de Riesgos Laborales del Consistorio ha activado el protocolo para velar por la salud de los policías.

 

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