La recuperación de la encañizada, en el punto de mira

Encañizada del Ventorrillo, vista desde la encañizada de La Torre. / A. Salas

El Pacto por el Mar Menor pide que la recuperación del calado sea limitada y que toda intervención sea vigilada por los científicos y los pescadores

A.SALAS San javier
Viernes, 22 septiembre 2017, 11:04

Tras varias décadas abandonada, cientos de ojos miran ahora hacia la encañizada del Ventorrillo. El proyecto de recuperación que prepara la Comunidad Autónoma ha suscitado el interés y también el recelo de distintos colectivos, sobre todo hacia los trabajos de dragado que incluirá para recuperar el calado de esta franja singular en la que se comunican las aguas del Mar Menor y del Mediterráneo.

La redacción del proyecto ya está en marcha, por encargo de la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente, que prevé tenerlo terminado a final de este año para realizar los trabajos a lo largo de 2018.

Según el objetivo de la Consejería, el proyecto "compatibilizará un pequeño uso de la actividad pesquera de este tipo de arte tradicional, con la finalidad turística y educativa para la puesta en valor de la actividad pesquera que se desarrolla en el Mar Menor compatible con el medio ambiente".

En la vieja encañizada, se prevé ceder "una parte para estudios medioambientales a desarrollar por distintos grupos ambientalistas o centros de investigación, que contribuirán a un mayor conocimiento de la laguna, un lugar emblemático para la Región de Murcia". Otras partes interesadas no lo tienen tan claro. La Cofradía de Pescadores de San Pedro, que agrupa a todos los trabajadores de la laguna, ya ha expresado en varias ocasiones su inquietud por que la encañizada adquiera otros usos predominantes a la pesca, que fue en origen la principal función de este enclave. De hecho, la única encañizada -de las cinco que se crearon- que sigue en funcionamiento, la de La Torre, tiene como actividad esencial la pesca por medio de este sistema único en el Mediterráneo: los laberintos de cañas que atrapan a las doradas y lubinas, cuando entran a desovar en las aguas cálidad y salinas del Mar Menor, y las mantienen con vida hasta el momento de la extracción.

Estas instalaciones, situadas justo en la línea de intercambio de las aguas de los dos mares, han sido testigos de las temibles incursiones berberiscas en la Edad Media y objeto de trifulca por lograr la concesión para comerciar sus pescados, en un principio solamente a la ciudad de Murcia, que tenía el señorío sobre la albufera.

El proyecto incluiría la recuperación del edificio, construido en 1509, aunque ha tendido después varias rehabilitaciones. Las obras que incluya el proyecto es lo que más preocupación suscita en el Pacto por el Mar Menor, que reclama que el aumento de su calado se ciña "únicamente a eso, a la recuperación de 40 a 100 centímetros del calado, profundidad necesaria para el correcto funcionamiento de este sistema de pesca, si es que existieran lodos que obstruyeran los canales de cañas". Recuerda que las encañizadas es un ecosistema muy frágil, de unas 200 hectáreas de superficie, que apenas ha sido alterado, lo que convierte este enclave en una rareza ecológica.

Los integrantes del Pacto, compuesto por científicos, ciudadanos y representantes de todos los colectivos de la costa del Mar Menor, ya han dejado clara su postura sobre la encañizada: "Esperamos que dada la vulnerabilidad de esta zona de alto valor ecológico, los únicos trabajos que se efectúen allí sean los de recuperación de calado, y no otros. Toda intervención humana en las Encañizadas deberá contar con el asesoramiento del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor y con el de la Cofradía de pescadores. Cualquier actuación allí (Red Natura 2000 y Parque Regional) deberá cumplir con la Ley 21/2013 de evaluación ambiental y con lo establecido en el PORN de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar".

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