Un programa de inclusión asigna tutores extraescolares a 20 alumnos magrebíes

Alumnos del IES Ruiz de Alda observan un mural del centro junto a la profesora Amalia Nadal. / A. Salas
Alumnos del IES Ruiz de Alda observan un mural del centro junto a la profesora Amalia Nadal. / A. Salas

El IES Ruiz de Alda prueba de forma pionera la experiencia alemana que ayuda con el idioma yendo al cine o haciendo gestiones

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

«Tememos más a lo desconocido», afirma Amalia Nadal, profesora del IES Ruiz de Alda, donde preparan para enero la puesta en marcha de un programa pionero en la Región para la inclusión de alumnos extranjeros. Para romper ese muro contruido con ladrillos de miedo y desconocimiento, que separa en tantas ocasiones a la población foránea de la autóctona, seleccionarán a 20 alumnos magrebíes y les asignarán un tutor extraescolar para que practiquen el idioma español más allá del tiempo que pasan en las aulas. «La mayoría son ya nacidos en España y, a nivel funcional, manejan el idioma, pero no a nivel académico, ya que cuando salen del centro desconectan y entran en el ámbito familiar, donde apenas practican», explica la docente del instituto, donde el alumnado extranjero se eleva al 30%.

Los 20 adolescentes escogidos serán alumnos de incorporación tardía a la educación española, por lo que su capacidad para relacionarse con el entorno es menor. Los tutores deben ser mayores de 18 años, en algunos casos otros estudiantes o voluntarios universitarios, aunque también pueden servir de mentores los voluntarios de ONGS o del Banco del Tiempo, y profesores jubilados. «La cercanía con otra persona autóctona le puede servir para ganar habilidades sociales, puede enseñarle a hacer una gestión en el Ayuntamiento, a conocer el entorno o a ir al cine, por ejemplo», indica Nadal. En la eficacia del programa intervendrá «que congenien las dos personas, que es muy importante», advierte la profesora. Un coordinador se encargará en el instituto del seguimiento del programa, en el que «tienen que implicarse las familias y participar en la vida del centro», señala Nadal.

Los padres de los alumnos extranjeros se convierten en la pieza fundamental de su inclusión en el entorno y de su futuro académico. Tanto los docentes como los datos de Servicios Sociales coinciden en que una mayoría de las madres, sobre todo, apenas hablan español. «Cuando vienen al centro nos preguntan por cómo se portan sus hijos. Es su principal preocupación», comenta el traductor árabe del instituto.

En el trasfondo late la escasez de recursos en los centros para abarcar la creciente diversidad cultural

El programa de tutorización forma parte del proyecto europeo Supporting Teachers and Immigrant Students at School (STEMS) -Maestros de apoyo y estudiantes inmigrantes en la escuela- promovido por Brusa, una ciudad al noroeste de Turquía y uno de sus institutos, por la imperiosa necesidad de procurar la integración de los miles de alumnos sirios que han recibido desde el inicio de la Guerra Civil en el país fronterizo. A los profesores turcos y los del instituto Ruiz de Alda de San Javier se sumaron los de centros educativos de Hessen (Alemania) y Polonia, una ONG italiana y una universidad flamenca. Primero sometieron a un análisis los centros y después se propusieron crear herramientas para que los profesores puedan afrontar la creciente diversidad en las aulas «para desterrar estereotipos y crear una escuela inclusiva», apunta la profesora. Como resultado, la página web stemseurope.com ofrece de forma abierta a cualquier docente el material de trabajo en los idiomas de los países participantes, incluido el turco.

Una experiencia alemana

Para avanzar en la mejora real del día a día en el instituto, decidieron poner en marcha el programa de tutorizacion, que ya funciona en los centros alemanes. «Llevan ya dos años con tutores que son universitarios que obtienen créditos con el voluntariado», explica Nadal, quien contempla proponer un convenio similar a la Facultad del Deporte de la Universidad de Murcia en San Javier.

En el trasfondo de la iniciativa late la escasez de recursos en los centros educativos para abarcar la creciente diversidad cultural. Los pocos medios que tenían se volatilizaron con los recortes de la crisis. «Antes teníamos aulas de acogida con profesorado específico que servía de refuerzo a esos alumnos en tres niveles diferentes de necesidad, pero eso terminó y ahora solo contamos con un refuerzo de Lengua y Matemáticas del programa de Compensatoria», explica la profesora del instituto, donde el alumnado inmigrante ha aumentado un 30% durante la década en que los recursos más han menguado. Y no es el que ocupa el pico de extranjeros matriculados.

En los colegios Severo Ochoa y La Paz, este alumnado aumentó entre un 70% y un 80% desde 2006, según los datos de Servicios Sociales, que confirman que en San Javier el alumnado marroquí se ha duplicado en los últimos 10 años, mientras que los latinoamericanos se mantienen y los británicos bajan. «Las familias bolivianas, ecuatorianas y del resto de países hispanoamericanos descendieron con la crisis, mientras que las marroquíes aumentaron», explica la técnico de Servicios Sociales Eugenia Contreras.