Doce halcones 'barren' el espacio aéreo del aeropuerto para evitar accidentes

Uno de los halcones que 'limpiaron' ayer el espacio aéreo./Aena
Uno de los halcones que 'limpiaron' ayer el espacio aéreo. / Aena

Los encontronazos con las aves, como el de easyJet del martes, no son extraños en los vuelos civiles o militares

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Los aviones cuentan con una escolta aérea en San Javier formada por un escuadrón con las alas más rápidas del planeta y una vista sin igual para las distancias largas. Son los doce halcones del servicio de Gestión de Fauna del aeropuerto de San Javier, que trabajan en el entorno de las pistas, desde el amanecer hasta el ocaso, para 'barrer' el espacio aéreo de la presencia de otras aves que puedan entorpecer los despegues y aterrizajes de los aviones.

No se habían tomado descanso el pasado martes por la tarde, cuando el vuelo EZY8552 de easyJet con destino al aeropuerto londinense de Gatwick no pudo despegar a causa de unas gaviotas que, succionadas accidentalmente por la turbina, ocasionaron el incendio de un motor. Los 120 pasajeros del Airbus que debía partir a las cinco de la tarde tuvieron que ser reubicados en otro avión, cuatro horas más tarde, por lo que la compañía repartió vales de comida y pidió disculpas por el retraso.

Según explican fuentes de Aena, «la cetrería es un sistema muy efectivo y funciona en casi todos los aeropuertos, pero como casi todo, no es infalible al cien por cien y se pueden producir estos incidentes con la naturaleza». De hecho, el gestor de la red española de 46 aeropuertos y dos helipuertos considera el uso de rapaces como el más eficaz sistema para ahuyentar a la avifauna de las cercanías de las pistas. Cada año destina 3,5 millones para el mantenimiento de estos servicios de cetrería con el fin de evitar que las aves nidifiquen cerca del espacio de maniobra de las aeronaves o que tracen por allí sus rutas de paso.

La red de Aena destina cada año 3,5 millones para mantener los servicios de cetrería

Incluso el aeropuerto con más tráfico de la red nacional, el Adolfo Suárez Madrid-Barajas, que gestionó el pasado año el tránsito de 53,4 millones de pasajeros, emplea idéntica estrategia contra los visitantes emplumados no deseados, aunque su servicio cuenta con un ejército de cien halcones para despejar las operaciones de cientos de aviones cada día. El aeropuerto madrileño fue el primero de España en incorporar este método de seguridad aérea frente a la fauna en 1979, después de que la base de Torrejón lo probó con buenos resultados en 1968.

Los expertos de Aena consideran que los sistemas que emplean en otros aeropuertos, como los dispositivos lumínicos o acústicos para disuadir a las aves, tienen una eficacia caduca, ya que los animales terminan por habituarse a estas señales y, por tanto, dejan de identificarlas como un peligro, mientras que la presencia de un depredador implacable como el halcón, con superdotadas habilidades de vuelo, supone un mensaje contundente.

En la eficacia de las aves de presa confía también el Ejército del Aire, que comparte espacio aéreo con el aeropuerto civil de San Javier, aunque disponen de dos pistas para compatibilizar los vuelos militares y los comerciales. El mismo servicio de cetrería de Aena da cobertura a las operaciones aéreas de los aviones de enseñanza de los futuros oficiales del Ejército.

Según fuentes de la Academia General del Aire, los pilotos son conscientes de que un encontronazo con aves no supone un incidente de gravedad, pues en la mayoría de los casos no impide continuar el vuelo, pero que puede ocasionarles problemas. En una reciente exhibición de la Patrulla Águila en Marruecos, un ave impactó contra uno de los C-101 de la unidad acrobática, con evidente perjuicio para el animal pero sin consecuencias para el reactor. Inconvenientes de compartir alturas.

Vuelos de altanería

Los cetreros del aeropuerto de San Javier cumplen la misión de vigilancia con método. La jornada de trabajo de los halcones empieza al salir el sol, cuando a las aves les gusta emprender el vuelo con el fresco de la mañana. Es cuando los halconeros hacen la primera suelta a modo preventivo.

Mediante vuelos de altanería, las rapaces marcan el territorio y visualizan presas. Además, si la torre de control alerta de la presencia de aves en las inmediaciones de las pistas, actúan de inmediato con vuelos de lo más convincente para el intruso, ya que el halcón puede alcanzar los 96 kilómetros por hora en vuelo horizontal, y de 230 a 360 kilómetros por hora en picado. Con el ocaso suelen finalizar su jornada laboral, pues el riesgo de presencia de aves disminuye al caer el sol.

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