Defensa invertirá 19 millones en 2019 para renovar la Ciudad del Aire

Una de las casas vacías que están tapiadas, en la barriada que dejará de ser militar. /A. Salas
Una de las casas vacías que están tapiadas, en la barriada que dejará de ser militar. / A. Salas

La Ribera ganará tres parques públicos, un tanque de tormenta y dos pistas de pádel

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

La transformación de la Ciudad del Aire comienza su cuenta atrás. Tras dos décadas de negociaciones con el Ministerio de Defensa, el Ayuntamiento acaba de conceder licencia al Instituto de Vivienda, Infraestructuras y Equipamiento de la Defensa (Invied) para renovar las calles, zonas verdes y todo el entramado de infraestructuras de esta barriada, construida hace más de 70 años en primera línea del Mar Menor. El Invied ha pagado ya por la licencia de obra más de 400.000 euros a las arcas municipales, aunque la inversión prevista para la modernización de la Colonia Ruiz de Alda será de 18.923.222 euros.

Solo tras la puesta a punto integral del barrio y la renovación de todos sus servicios e instalaciones, el Ayuntamiento recepcionará los 376.000 metros cuadrados para integrarlos en el entramado urbano de Santiago de la Ribera, por lo que dejarán de ser espacio militar en un proceso similar de enajenación que ha seguido Defensa con el resto de sus propiedades residenciales en todo el país.

Con el proyecto, la localidad ganará tres nuevos parques públicos, que entran dentro de los 21.600 metros cuadrados de cesiones obligatorias. El Invied tendrá que dejarlos ajardinados y listos para su uso público. Uno de ellos es el que hasta ahora ha estado reservado para los militares, entre el Paseo del Atalayón, la Ronda de Poniente y la calle Cuatro Vientos. Estos 5.190 metros de jardín, que incluyen dos pistas de pádel y un campo de fútbol, serán remodelados y abiertos a los vecinos. Defensa se reserva para uso privado el Club de Oficiales, con piscina y pista de tenis. También permanece como zona militar toda la franja costera donde está el Club de Suboficiales Fernández Tudela.

En la parcela triangular de 6.561 metros cuadrados que queda entre Ronda Norte y la avenida de España, la Comunidad construirá un tanque de tormentas para recoger las primeras aguas de lluvia que bajan por la rambla de Los Pozuelos. En superficie, el parque deberá quedar ajardinado y dotado de mobiliario urbano, al igual que el resto de las calles.

Otra zona verde se encuentra entre las calles Manises, Sondica y Los Llanos, junto a la zona comercial de 4.118 metros cuadrados que el Ayuntamiento espera que se reactive cuando nuevas familias lleguen a vivir a la barriada. Defensa espera recuperar parte de la inversión con la construcción y venta de 200 viviendas en una superficie edificable de 34.200 metros, en la parcela de las casas de los cabos, que serán derribadas.

Venta de 500 viviendas

Como prioridad del proyecto figura la venta de las 500 casas, la mayoría en parcelas de hasta 600 metros cuadrados, aunque muchas de ellas se han quedado vacías y posteriormente tapiadas para evitar la llegada de 'okupas'. Cuando Defensa dejó en 1999 de facilitar estas casas al personal militar, la barriada comenzó a adquirir un aspecto fantasmal. Los comercios pronto terminaron cerrando, de modo que casi el único movimiento que se mantiene se debe al colegio de Primaria y a los pocos vecinos, sobre todo militares jubilados, que aún viven en esta urbanización. El Invied venderá las casas al 50% de su tasación a militares interesados.

Los vecinos deciden si retiran el contencioso contra el proyecto

Tras casi veinte años de reuniones y negociaciones a cuatro bandas, a los vecinos les queda la sensación de no haber sido escuchados. La Asociación de Vecinos presentó alegaciones al proyecto de obras ante el Ayuntamiento de San Javier, ante la Dirección General de la Vivienda y el Territorio de la Comunidad, y ante el Invied. Los dos primeros no han respondido, y el organismo adscrito al Ministerio de Defensa desestimó las peticiones vecinales. Tras un recurso de reposición, que también fue rechazado, la asociación optó por un recurso contencioso administrativo para defender sus derechos frente a las administraciones. Esperaban que el juez les diera voz en la modernización de la barriada para «evitar perjuicios futuros y sobrecostes innecesarios», según señalan en las alegaciones, aunque ahora se plantean si les compensa continuar el litigio. Lo decidirán en la asamblea de vecinos convocada para el 14 de diciembre. Su principal reivindicación era la ampliación de las calles más estrechas, que dificultan la circulación, sobre todo del autobús escolar. La demanda que sí será atendida será la apertura de accesos a las viviendas por la calle La Granja.