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La Comunidad resta importancia al dragado de la encañizada, que genera una turbidez «transitoria»

Vertido de lodo procedente de los trabajos en la encañizada./
Vertido de lodo procedente de los trabajos en la encañizada.

Una tubería que escupía grandes cantidades de lodo en la orilla norte de La Manga alarmó ayer a turistas y vecinos

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

La boca de una tubería que escupía tierra y lodo a gran velocidad en la orilla norte de La Manga del Mar Menor alarmó ayer a turistas y vecinos de la zona, que creyeron en primera instancia que se trataba de un nuevo vertido contaminante a la laguna. El desagüe depositaba en realidad las arenas del dragado de la encañizada de La Torre, según informaron ayer tanto el Ayuntamiento de San Javier como la Comunidad Autónoma. «No es un vertido ni una tubería de saneamiento», explicó el concejal de Medio Ambiente de San Javier, Antonio Martínez, quien señaló a su vez que la tubería procede de «los trabajos de recuperación de calado de la encañizada, permitidos en la concesión administrativa».

La acumulación natural de las arenas en esta zona donde se practica una singular arte de pesca, única en el Mediterráneo, impide la comunicación de las aguas y, sobre todo, el paso de las especies entre los dos mares. «La encañizada necesita para la pesca que los canales de paso de agua tengan al menos 35 centímetros de profundidad para que el pescado migre de forma natural, sobre todo el magre y la dorada principalmente en otoño», informó un portavoz de la Comunidad Autónoma.

Es el concesionario de la encañizada, la empresa de San Pedro del Pinatar Pescados Albaladejo, la que tiene que mantener los canales para que se conserve este antiguo sistema de pesca a base de un laberinto de cañas que atrapan los peces, de modo que se mantienen vivos hasta el momento de la extracción. Según ilustró la Comunidad, «la arena mezclada con agua de color gris, típica del Mediterráneo, procedente de la aspiración para mantener el calado, es depositada en las inmediaciones de la isla que conforma la encañizada». El depósito de los lodos extraídos está igualmente controlado, según explicaron ayer fuentes regionales. «Se depositan en una zona controlada y posteriormente son trasladadas a la isla de la encañizada de El Ventorrillo», afirmaron. Un proyecto de la Comunidad Autónoma persigue precisamente la recuperación de esta encañizada, que en el futuro podrá ser explotada para la pesca y como valor turístico y ambiental.

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